Todo es camino

Este libro novela el viaje de Armel, un camerunés que decidio salir de Camerún cuando un familiar suyo murió por falta de atención médica. Obviamente era una decisión que venía ya fraguándose desde hacía tiempo. Pero quizás esa fue la gota que colmó su vaso.
Armel, en la presentación del libro, escrito por su “nuevo” tío Jaime Alonso, explicó el porqué del título. Para ello tuvo que irse a un momento de su viaje que cuenta como un punto de inflexión en su camino.
2005; Un momento de transformación a partir del cual todo cambia en su forma de percibir la vida, su vida, la de todos. Es un momento, puntual y concreto, que le da sentido a todo en su vida. A partir de ahí todo se convierte en camino.
Armel cayó desmayado en el desierto. Antes de desmayarse pensó que era el momento de su muerte. Y, en cierto sentido lo fue. Cuando despertó estaba en un campamento militar en Niger. Unos tuareg le habían recogido y le habían dejado allí. Los siguientes días, mientras se recuperaba, tenía miedo de cerrar los ojos y no volver a despertarse. Trataba de no dormir y, mientras estaba en ese proceso, le venía con fuerza el deseo de conocer la cara del que le había salvado. Y le surgió una canción en medumba que en castellano dice “Señor Jesús no me abandones, solo tú me puedes salvar”. Cuando tenía 8 años se perdió en el bosque.
1984; Había ido a por caña de azucar para llevar a un vecino y se desorientó. Estuvo un día perdido y solo. Llorando. En aquel momento se puso a cantar esa canción que había escuchado en el bautizo de unos gemelos recién nacidos “Señor Jesús no me abandones, solo tú me puedes salvar”. Eso le consoló y le guardó hasta que encontró a un señor que le indicó el camino de vuelta a casa.
De vuelta al 2005. En el campamento militar, reviviendo buena parte de sus experiencias pasadas, se dio cuenta de que todo tenía sentido. Sintió que Dios nunca le había abandonado. Sintió que había tenido que viajar muy lejos para encontrarse consigo mismo. Sintió que sus pasos los guiaba una fuerza superior, cargada de Bondad y de Sabiduría. Sintió que todo es por algo y para algo. Nze, nse.
Desde entonces y, hasta entonces, para Armel todo es vida y todo es camino. Decidió vivir confiando en la Vida. Decidió que nunca iba a dejar de poner la mirada mas allá de lo que se ve con los ojos. Y vio con claridad que todos somos hermanos. Nadie es más ni menos. Todos tenemos mucho para dar y mucho que recibir. Y tiene clara su misión en el mundo.
2017; Armel ha presentado la Asociación Mak’webo.  Este es el apellido de la familia de su tatarabuela, mujer raíz que ofrece vida. Con ella él quiere ofrecer a todos sus hermanos una oportunidad. Oportunidad para crecer, desarrollarse y echar raíces en sus hogares. Raíces que a su vez ofrezcan vida para los demás.

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